Rock+Hauser: La historia de la banda de Endress+Hauser Chile
Este proyecto musical, creado en 2024 e impulsado por la curiosidad y el gusto compartido por la música entre sus integrantes, se ha transformado en un sello cultural del Sales Center en Chile.
Para cada uno de los integrantes de Rock+Hauser, la música ha estado presente desde la niñez. Danilo Figueroa (guitarra) recuerda su primer acercamiento a la música a través de la iglesia a la que asistía desde pequeño: “Aprendí en una academia de música desde niño, y más o menos a los 14 años me lancé a aprender por mi cuenta”. Hoy domina la guitarra eléctrica y acústica, además de desenvolverse en teclado y bajo, con un fuerte conocimiento de la ingeniería detrás del sonido y la producción.
En el caso de Franco Valencia (bajo), la música siempre fue parte de su vida familiar. “Mi papá prefería regalarnos instrumentos en vez de juegos”, recuerda. Como el menor de cinco hermanos, aprendió de forma autodidacta, imitando a los demás. A los 15 años recibió su primera guitarra acústica, regalo de su hermano mayor, y desde entonces no dejó de practicar y tocar guitarra y bajo.
Jonathan Godoy (guitarra) comenzó su vínculo con la música desde la batería, también influenciado por su familia y la iglesia. “Cuando cambié mi estilo musical y empecé a escuchar más rock, ahí cambió todo mi switch y me comenzó a gustar la guitarra”, comenta. Pasó por bandas en su liceo y, tras su llegada a Santiago desde el sur de Chile, siempre llevó consigo su cercanía con el instrumento.
Daniel Briones (batería) recuerda haber descubierto la batería desde muy pequeño: “No sé cómo llegué a tocarla, solo sé que me empezó a gustar el tema de los tambores”. Desde niño, con una batería hecha en casa, pasó a tocar en bandas, participar en discografías y presentarse en su iglesia, perfeccionando constantemente su técnica.
La creación de Rock+Hauser
El inicio de la banda se dio de manera espontánea, cuando David Alaluf, Managing Director de Endress+Hauser Chile, comentó que dentro del equipo existían músicos en distintas áreas. “En esta empresa hay arte en todos lados”, asegura Daniel.
Poco a poco comenzaron a acercarse, conversando sobre los instrumentos que tocaban y los estilos que les gustaban. Luego surgió la idea. “Si somos músicos”, recuerda Danilo, “entonces toquemos juntos. Qué mejor que hacer una banda con personas de la misma empresa”.
Desde el primer ensayo, los cuatro coinciden en que todo fluyó de forma natural: el nivel, los gustos musicales y la atención al detalle encajaron desde el inicio. Comenzaron a tocar en eventos internos y, tras pocos ensayos, confirmaron que la química estaba ahí: “El hecho de haber tocado el mismo día que nos juntamos por primera vez, y que las canciones salieran de inmediato, fue una afirmación para seguir adelante”, recuerda Daniel.
Con el tiempo, la banda fue adaptando su repertorio según el contexto, mezclando rock, pop, música chilena y temas en español e inglés. Con cada presentación, tanto en eventos internos como externos, Rock+Hauser comenzó a consolidarse como un elemento distintivo en los encuentros de Endress+Hauser Chile. “A los clientes les sorprendía que la banda estuviera compuesta por quienes los atienden día a día. Eso genera cercanía inmediata”, comenta Franco.
Los próximos pasos
Con el impulso de sus últimas presentaciones, la banda ya proyecta nuevos desafíos. Hoy exploran la idea de crear música original, buscando definir una identidad propia como grupo. “Todavía estamos descubriendo de qué queremos hablar y qué sonido nos representa”, comenta Daniel.
El reciente proyecto Blue Desk marcó un antes y un después: una experiencia creativa que integró producción audiovisual, secuencias, montaje y el talento interno de cada integrante. Esta iniciativa abrió la puerta a nuevas colaboraciones e incluso a proyectar un desafío global. “Nos gustaría hacer un cover con bandas de otros Sales Centers, a nivel mundial”, señala Danilo.
El equipo destaca que en Endress+Hauser existe un enorme talento artístico por descubrir, desde la música hasta la edición, la fotografía o la danza. Una invitación abierta a seguir creando comunidad más allá del trabajo diario.